Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
El agua en invierno duerme sola.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Deja al menos un huevo en el nido
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Nadie se muere en la vispera.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Mudarse por mejorarse.
Antes huir que morir.
El burro al ratón le llamó orejón.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
El que pestañea pierde.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
La costumbre vence a la ley.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Quien vende barato vende doblado.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
En mala casa, mal amo y mala masa.