En tu casa, hasta el culo descansa.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Alcanza, quien no cansa.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
No cantes victoria antes de tiempo.
En abril, va la vieja a veril.
Olla quebrada, olla comprada.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Me lo contó un pajarito
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
La tierra que me sé, por madre la he.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El hombre después que le roban, pone candado.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
A brutos da el juego.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Bastante colabora quien no entorpece.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Jamón empezado, pronto mediado; jamón mediado, pronto acabado.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Al roble no le dobles.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
El más avisado cae.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Mal ayuna el que mal come.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Errando errando, se va acercando.
Pan casero, de ese quiero.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.