Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Lo que está por pasar pasará.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Ser un mordedor de pilares
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Viuda honrada, su puerta cerrada.
No falta un burro en un mal paso.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Agua vertida, no toda cogida.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Para enero, oliva en el brasero.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Hablar bajo y obrar alto.
Bebe y ata la bota.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Despacito y buena letra.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
A fin de año, remienda tu paño.
El sol sale para justos y pecadores.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
El que da primero da dos veces.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Mujer pecosa, mujer candela.
Al que no quiera taza, taza y media.
Cuando el pobre lava, llueve.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Cada oveja con su pareja.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
A buen hambre, no hay pan duro.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Al buen sordo, pedo gordo.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.