Cada día olla, amarga el caldo.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Puso pies en polvorosa.
Canción de la transición.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Obra acabada venta aguarda.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
A gallo viejo gallina joven.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
A confite de monja pan de azúcar.
Badajo alto, campana rota.
Me hizo sudar la gota gorda.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Hacer la plancha.
Bien urde quien bien trama.
Hacer el primo.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
El que ríe el último, ríe dos veces.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El placer es víspera del pesar.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Aquí el más tonto hace relojes.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Para aprender, nunca es tarde.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.