Cada día olla, amarga el caldo.
Canción de la transición.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Puso pies en polvorosa.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A gallo viejo gallina joven.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
A confite de monja pan de azúcar.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Badajo alto, campana rota.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Me hizo sudar la gota gorda.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Bien urde quien bien trama.
Hacer la plancha.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Hacer el primo.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
El placer es víspera del pesar.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Aquí el más tonto hace relojes.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Para aprender, nunca es tarde.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.