Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Bebes vino, no bebas el seso.
Cuanto más primos, más adentro.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Al loco y al toro, dale corro.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Cada gorrión tiene su corazón.
Fruta prohibida, más apetecida.
Antes es la obligación que la devoción.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Renegad de viejo que no adivina.
Hombre anciano, juicio sano.
Santo que mea, maldito sea.
Ver para creer.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Irse a chitos.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Una buena dote es un lecho de espinos
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Quien bien ata, bien desata.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Agua en Marzo, hierbazo.