Razón y cuenta, amistad sustenta.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Educación y pesetas, educación completa.
Amor forastero, amor pasajero.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
No da quien tiene, sino quien quiere.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Buena vida, arrugas tiene.
Junta de pájaros, agua segura.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Alcanza, quien no cansa.
Agrada, quien manda.
Come santos, caga diablos.
Con pan, hasta las sopas.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Pa' todo hay fetiche.
Hablando nos entendemos.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Al melón maduro, todos le huelen el culo.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El que puede gobernar a una mujer puede gobernar a una nación.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Cada raposa mira por su cola.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Dar puntadas.