Marido, comprad vino; que no lino.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Amor con hambre, no dura.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
De los muertos no se hable sino bien.
Los medicos también se mueren.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Los celos son el gusano del amor.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Cada cual es rey en su casa.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Caridad y amor no quieren tambor.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Antes que el deber está el beber.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Estrenar casas y domar potros, otros.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Casa y potro, que lo haga otro.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.