Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Hablar con lengua de plata.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Más vale maña que fuerza.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Dar palos de ciego.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
La muerte hace reflexionar.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
A burra nueva, cincha amarilla.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
A quién le dan pan, que llore.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Cada cual decía del amor que tenía.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Quien se casa, casa quiere.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
En casa del herrero, asador de madero.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Ser el último orejón del tarro.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Envidia me tengan y no me compadezcan.