Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Lo pasado, pisado.
Buscar los tres pies al gato.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Por San Blas, el besugo atrás.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Esta más caliente que pepita en comal.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
La risa va por barrios.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Hecha la ley, hecha la trampa.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Más haces callando que gritando.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Nadie nace enseñado.
Espéjate para que veas cómo eres.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Más dañado que agua de florero.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.