Se goza más amando que siendo amado
Maldigo el diente que come la simiente.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Dinero guardado, barco amarrado.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El que demonios da, diablos recibe.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Comida que escasea, bien se saborea.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Al catarro, con el jarro.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
La amistad hace lo que la sangre no hace.
La avaricia rompe el saco.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
La fe mueve montañas.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
El monte tiene ojo.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Está más loco que una cabra.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Esto está color de hormiga.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Dando y tomando, no cabe engaño.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El hombre nació para morir, es mortal.
Salud y pesetas salud completa.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
La belleza más divina, también defeca y orina.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
La naturaleza proveerá.
A braga rota, compañón sano.