Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Necesitado te veas.
Burro cargado, busca camino.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
El uno por el otro la casa sin barrer.
Campana cascada, nunca sana.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Para el solano, agua en mano.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Cada villa, su maravilla.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La muerte hace reflexionar.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Como vives, juzgas.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
A cada cabeza, su seso.
Que dulce queda la mano al que da.
Rama larga, pronto se troncha.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.