Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
El que va para viejo va para pendejo.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Me hizo sudar la gota gorda.
Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo.
Amor de amos, agua en cestos.
Mal acaba quien mal anda.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Llenar el tarro.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Asno de dos, válgale Dios.
Las putas que hay en Madrid son todas de la Ribera: de Quintana, de Sotillo, de Gumiel y La Aguilera.
Año malo, panadera en todo cabo.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Hay que sufrir para merecer.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Harto ayuna quien mal come.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Burgáles, mala res.
No arrojes margaritas a los puercos.
El hombre haragán trabaja solo al final.
A braga rota, compañón sano.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Amor no correspondido, tiempo perdido.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Al desdén con el desdén.
Amor de casada no vale nada.
Al hombre aguado, mirarle de lado.