Mas mata la duda que el desengaño.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Cada día olla, amarga el caldo.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Dádiva forzada no merece gracias.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Cague la espina quien se comió la sardina.
A Dios, llamaron tú.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Buen abogado, mal cristiano.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
A tambor mayor, diana no.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Echar confites a un cochino, es desatino.
Más peligroso que chocolate crudo.
Ley puesta, trampa hecha.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Al espantado, la sombra le basta.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Faena acabada, faena pagada.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Las armas las cargan el diablo.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Nadie perdona que le hagan un favor.