Bella por fuera, triste por dentro
El que deja una herencia, deja pendencias.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Caro compró el que rogó.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Hombre refranero, medido y certero.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Agua fina saca la espina.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
El dolor del viudo es corto pero agudo
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
De joven maromero y de viejo payaso.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Abril llovedero, llena el granero.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
La mala vida acaba en mala muerte.
A barriga llena, corazón contento.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Van al mismo mazo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Una espina en el ojo.
Ocasión llegada presto agárrala.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
No es nada que matan a mi marido.
Que cada zorro cuide su propia cola.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
El comedido sale jodido.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.