Cada cual mire por su cuchar.
A consejo de ruin, campana de madera.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
La necesidad hace parir hijos machos.
De pequeñico se doma al mimbre.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Quien da el consejo, da el tostón.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Hacer oídos de mercader.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Al asno lerdo, arriero loco.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
A todo marrano le llega su diciembre.
La ignorancia es madre de la admiración.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.