Hortelano tonto, patata gorda.
Son muchos los hijos del muerto.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Alegrías secretas, candela muerta.
Consejo tardío, consejo baldío.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Bien canta Marta después de harta.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Que no te den gato, por liebre.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
El que puede gobernar a una mujer puede gobernar a una nación.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Muerto, ¿quieres misa?.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
En casa pobre, pocos cuentos.
Las aguas mansas son las peores
Dar en el clavo.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Perro que ladra, guarda la casa.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.