Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
El que espera desespera.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Mientras dura, vida y dulzura.
La menta, el amor aumenta.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
A un asno, bastale una albarda.
A medida del santo son las cortinas.
El corazón conoce la amargura del alma.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Al buen sordo, pedo gordo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Feo, pero con suerte.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Cada loco con su tema.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.