El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
La ira es locura el tiempo que dura.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Para vos me peo y para otro me afeito.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Pasado mañana, mañana será ayer.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Susto meado mejor que sangrado.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Como quitarle el poto a la jeringa.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Quien hijos ha, no reventará.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Cerco de luna, agua segura.
Hay miles de miserias en un solo amor
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Haz lo que haces.
Hay que predicar con el ejemplo.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Chico pueblo, grande infierno.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Al asno rudo, aguijón agudo.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El perezoso siempre es menesteroso.
Mejor precavido, que arrepentido.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El dar y el tener, seso ha de menester.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
En la duda, ten la lengua muda.