Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
El joven armado y el viejo arrugado.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Las palabras se las lleva el viento.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Necesitado te veas.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Parece hormiga y es avispa.
Es cualquier baba de perico.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Tres al saco y el saco en tierra.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Ganado suelto bien retoza.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Es más popular que la adelita.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Lo que haces, encuentras.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.