Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
El dinero corrompe al hombre.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Abierto el saco, todos meten la mano.
La buena mula en el establo se vende.
Buen amigo es el dinero.
Aún queda el rabo por desollar.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Tu quieres que el león me coma.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
De padre carpintero, hijo zoquete.
El que mucho habla, mucho yerra.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Arriba canas y abajo ganas.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.