Más chuletas y menos servilletas.
A confesión de parte relevo de prueba.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Beneficios son cadenas de obligación.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Pereza, llave de pobreza.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Pocas palabra y muchos hechos.
No hay atajo sin trabajo.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Meterse en la boca del lobo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
El corazón no habla, pero adivina.
No es posible defenderse del aburrimiento
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
De higos a brevas, larga las lleva.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
De cualquier maya sale un ratón.
Gente parada, malos pensamientos.
Proba varón, que primero es San Antón.
Cada uno dice quién es.
A buen amigo buen abrigo.
Lo de balde es caro.
Hombre osado, bien afortunado.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.