En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Quien da el consejo, da el tostón.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
De bajada todos los santos ayudan
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Cada maestrito tiene su librito.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Malo vendrá que bueno me hará.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
La rueda de la fortuna nunca es una.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Cada loco con su tema.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
La tierra será como sean los hombres.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Toma y daca.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Octubre, las mejores frutas pudre.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Las obras, con las sobras.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
De ninguno seas muy compañero.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
En Octubre, de la sombra huye.
Quien hace, aplace.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Malos reyes, muchas leyes.
Antes que el deber está el beber.
En otoño la mano al moño.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Oye primero y habla postrero.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.