No se puede servir a dos señores.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Buscarle la quinta pata al gato.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
El alma está no donde vive sino donde ama.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Araña de día, carta o alegría.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Quien no arrisca, no aprisca.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Jodido pero contento.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Mañana te lo dirá la vida.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
No todo lo que pendula cae
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Valor y querer, facilitan el vencer.
La prisa será tardar.
En la duda, ten la lengua muda.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Zun de noche, se sube a un coche
Quien sabe, sabe.
El que de joven corre, de viejo trota.
Magra olla y gordo testamento.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Dar un cuarto al pregonero.
Consejo tardío, consejo baldío.
Amores de lejos no son parejos.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Para alcanzar, porfiar.