Quien no arde en llamas no inflama
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Ama como el lobo ama a la oveja
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mujer Besada mujer ganada.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
La muerte, al pobre no se atreve.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Harto da quien da lo que tiene.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Más se logra con amor que con dolor.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
En amores, los que huyen son vencedores.
Amor de gato se ve por el tejado.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
A confite de monja pan de azúcar.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Santo que mea, maldito sea.
A chico santo, gran vigilia.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Día de agua, taberna o fragua.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El avariento nunca está contento.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Agua de llena, noche de angulas.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.