Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
No es quejido, sino que jode.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
A más beber, menos comer.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Esta es la gota que derramo el vaso.
La razón la tiene Sansón.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Irse por los cerros de Úbeda.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Cuidados ajenos, matan al asno.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Hay confianzas que dan asco.
Ponerse la tapa en la cabeza
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Para el gusto se hicieron los colores.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Detrás de la leche nada eches.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
El que del campo viene, cenar quiere.