Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Muchos pocos hacen un mucho.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
La buena lavandera, su camisa la primera.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Este se mete como Juan por su casa.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
La mujer hermosa es peligrosa.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
El que jura miente.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Pan casero, de ese quiero.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Ligera de cascos.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Entre amigos no hay cumplidos.
Pastelero a tus pasteles.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Mira la peseta y tira el duro.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
No vendas el sol para comprar una bombilla.