La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Cuando borrachos hay, madre falta.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
A barba muerta, obligación cubierta.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
El que presta, a pedir se atiene.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Cojo con miedo, corre ligero.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
La barca pasa, la orilla queda
Soñar no cuesta nada.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Darle a uno mala espina.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Hombres de noche, muñecos de día.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Donde hay leyes, hay trampas.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Perdona una vez; pero nunca tres.