Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
¡A darle que es mole de olla!
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Susto meado mejor que sangrado.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Ambicioso subido, pronto caído.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Yerro es ir de caza sin perro.
A misa, no se va con prisa.
Amor, con amor se cura.
Vecinas porque les digo las mentiras.
A la vejez, dinero y mujer.
Ante la duda, la Charly.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
De noche madrugan los arrieros.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Quien hizo una, hará ciento.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Del que jura, teme la impostura.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Dame pan y dime tonto.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.