No hay mejor aguijón que la necesidad.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Jornada emprendida, medio concluida.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
La menta, el amor aumenta.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
A braga rota, compañón sano.
Siempre es pobre el codicioso.
El tiempo vuela, que se las pela.
Quien calla otorga
Don sin Din, gilipollas en latín.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Más vale tarde que nunca.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Cuentas viejas líos y quejas.
Hablar con lengua de plata.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Hasta los animales se fastidian.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Cara de beato y uñas de gato.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
De puta a puta, taconazo.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo