Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Calle mojada, caja cerrada.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Campo florido, campo perdido.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Genio y figura hasta la sepultura.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Va como honda que lleva el diablo.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Zun de noche, se sube a un coche
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Hablar bajo y obrar alto.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El mirón mirar, pero sin chistar.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
El diablo nunca duerme.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
A grandes males, grandes enfermos.
Amor nunca dice basta.
El tiempo todo lo amansa.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.