No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
La confianza mató a su amo.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
A buenas horas, mangas verdes
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Intimidades, solo en las mocedades.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Quien se quemare, que sople.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Acometer hace vencer.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Para aprender, perder.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Perro ladrador, poco mordedor.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Viejo con moza, mal retoza.
Según es el dinero, es el meneo.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
De padres bocois hijos cubetas.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.