Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
El tiempo aclara las cosas.
Sirva de algo mientras se muere.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Amor de niña, agua en cestillla.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Hazte la fama y échate a la cama.
En casa llena no hay mujer mala.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Buenas razones cautivan los corazones.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
De boca para fuera.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Está en todo menos en misa.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
La muerte a nadie perdona.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El que con cojos anda se llama bastón.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.