Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
El que canea, no calvea.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
La hogaza no embaraza.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El perro que raspa,no muerde.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Al roto, patadas y porotos.
La llaga sana, la mala fama mata.
Cabeza grande, talento chico.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Ni tanto ni tan calvo.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Moro viejo, mal cristiano.
Caro compró el que rogó.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Hablar a calzón "quitao".
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
De día beata, de noche gata.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Quien da el consejo, da el tostón.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Otro gallo le cantara.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
No se cazan liebres tocando almireces.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Al amigo y al caballo no apretallo.