Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
A gran calva, gran pedrada.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Dar al olvido.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
La vida del puerco, corta y gorda.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Al espantado, la sombra le basta.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Al pan se arrima el perro.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Al más chico muerde el perro.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
A barbas honradas, honras colmadas.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
El haragán es el hermano del mendigo.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.