Tanto ganado, tanto gastado.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
A brutos da el juego.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Roma, acuerdos y locos doma.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Cantad al asno y soltará viento.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El que araña y muerde, poco puede.
Calva buena, luna llena.
Tierra de roza y coño de moza.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Quien no madruga, no caza boruga.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Noche toledana. (Irse de farra).
Hay que coger al toro por los cuernos.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Serio como perro en bote.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Caballo andador tropezador.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Perro que ladra no muerde.
El gato maullador, nunca buen cazador.
El comedido sale jodido.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
La casa caída, el corral agrandado.