El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Todo tiene solución menos la muerte.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Un hombre puede lo que sabe
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Nadie está obligado a lo imposible.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
La lujuria nunca duerme.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Tirar la casa por la ventana.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Donde hay confianza, da asco.
Calumnia, que algo queda.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
El que no está contra ti, está contigo.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Mujer casada, casa quiere.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
De sabios es variar de opinión.
El movimiento se demuestra andando.
La verdad siempre sale a flote.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Quien tuvo, retuvo.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Libro prestado, libro perdido.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.