Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Con la misma vara que midas serás medido.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Mujer enferma, mujer eterna.
Tras el vicio viene el lamento.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Hay que dar el todo por el todo.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Quiero ver si como ronca duerme.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Asno de dos, válgale Dios.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.