Sayo grande, tapa mucho.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Casarse bajo el palo de la escoba
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Hablar por la boca del ganso.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Del viejo el consejo.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
A tal señor, tal honor.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Abre la boca que te va la sopa.
Más vale callar que con borrico hablar.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Está comiendo zacate el burro.
Persevera y triunfarás.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Beneficios son cadenas de obligación.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Quien da para recibir no da nada
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
A donde va la gente, va Vicente.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Hay quien las mata callando.
Hacer de una pulga un elefante.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Rama larga, pronto se troncha.
Comida que escasea, bien se saborea.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Darle a uno mala espina.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Campo bien regado, campo preñado.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.