Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Callando el necio, se hace discreto.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
No oigo, soy de palo.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
La esperanza mantiene.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Conócete a ti mismo.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Al espantado, la sombra le basta.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.