Cuando te den, da.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Hecha la ley, hecha la trampa.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
El que coge la vela es porque es cofrade.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
El que no chilla, no mama.
Las cosas en caliente pegan.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Hoy te lo dice tu amiga.
Hacer algo de cayetano.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
La avaricia rompe el saco.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Vase la fiesta y resta la bestia.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
La risa hace buena sangre
A picada de mosca, pieza de sabana.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Antes di que digan.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
La caridad empieza por casa.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Bolsa llena, quita las penas.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.