Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A amo ruin, mozo malsín.
La leña torcida da fuego recto.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Llevar agua al mar.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Tapados como el burro de la noria.
Las palabras se las lleva el viento.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Por puerta abierta ladrones entran.
Es el tercero en discordia.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Abrojos, abren ojos.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.