A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Mala olla y buen testamento.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que muere, se libra de lo que debe.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
La muerte a nadie perdona.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Mata, que Dios perdona.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Beber con medida alarga la vida.
Voz del pueblo, voz de Dios.
La palabra es playa, el silencio oro.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
No saber una jota.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Lo que no se empieza no se acaba.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Son más los días que las alegrías.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Hay quien no ve su camino.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Dura el nombre más que el hombre.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Hacer un viaje y dos mandados.