Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Mujer refranes, muller puñetera.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Al roto, patadas y porotos.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Necio que calla por sabio que pasa.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
El que mucho corre, pronto para.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Su ladrido es peor que un mordisco
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Nadie envejece a la mesa.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Gana poco, pero gana siempre.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Quien lee y escribe no pide pan.