A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
La impureza, pesa.
Todo tiene un fin.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Mujer enferma, mujer eterna.
Educación y pesetas, educación completa.
Un viejo amigo es una eterna novedad
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Buena compañía, Dios y Santa María.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Cada cosa tiene su precio.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Cada cual a lo suyo.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
La esperanza alegra el alma.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Haz bien y vive alegre.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
El mundo es de los audaces.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
La experiencia es la madre de la ciencia.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Paciencia y barajar.
Iglesia, o mar, o casa real.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Date buena vida, temerás más la caída.