El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Amar a todos, confiar en nadie.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Más vale tuerta que muerta.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Bolsa llena, quita las penas.
Lo que va viene.
A otra cosa mariposa.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Ocio, ni para descansar.
Lo que ha de ser, va siendo.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
El vino es la ganzúa de la verdad.
El lo que se pierde, se aprende.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Amor de dos, amor de Dios.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Como es la mujer, así es la casa.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Lo poco, nunca dio mucho.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
La lujuria nunca duerme.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
La suerte es de quien la tiene.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.