Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El mucho joder empreña.
Cuentas viejas líos y quejas.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Buena madera, buen oficial espera.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Limosnero y con garrote.
Dando al diablo el hato y el garabato.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Paja triga hace medida.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A un bagazo, poco caso.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Saber uno los bueyes con que ara.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Casarás y amansarás.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Alabar y callar para medrar.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Año derecho, de la era al barbecho.
Bien urde quien bien trama.
Hacer algo muy en los cinco casos.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Ingratos hacen recatados.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
El mal cobrador hace mal pagador.
Hacer una cosa en un avemaría.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Al desganado, darle ajos.