Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Buena vida, arrugas tiene.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
A heredad vieja, heredero nuevo.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Juego y bebida, casa perdida.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Vayan las verdes por las maduras.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Joya es la fama para bien guardarla.
Padres viejos, hijos huérfanos.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Los vicios no necesitan maestro.
A la vejez, dinero y mujer.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Jugarse hasta la camisa.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Bien o mal, junta caudal.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Juego y paseo, solo para recreo.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Alegría, belleza cría.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
La gala del estudiante, en cuello y guante.