Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Campo florido, campo perdido.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Pan tierno, casa con empeño.
Más se junta pidiendo que dando.
Bota vacía la sed no quita.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Salud y fuerza en el canuto.
Juntos pero no revueltos.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
A la noche putas y a la mañana comadres.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
El sol siempre reluce.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Año de brevas, nunca lo veas.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Carne puta no envejece.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
De padres bocois hijos cubetas.
El sol sale para justos y pecadores.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
De tus herederos, sé tu el primero.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Guardas bien y no sabes para quien.
Bien convida, quien prestó bebe.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
El buen mosto sale al rostro.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El que del campo viene, cenar quiere.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
La menta, el amor aumenta.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.