Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Con solo honra no se pone olla.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Como pecas, pagas.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Como es el pago, así es el trabajo.
El que fía, salió a cobrar.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Quien desparte lleva la peor parte.
El casado por amor vive vida con dolor.
Mujer mayor, es la mejor.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El interés tiene pies y yo también.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Dando y tomando, no cabe engaño.
La verdad no peca pero incomoda.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
El que a burros favorece, coces merece.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Un ten con ten para todo está bien.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Ver para creer.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.