No saber una jota.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Quien bien ata, bien desata.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Amar a todos, confiar en nadie.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
La práctica perfecciona.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
El tiempo aclara las cosas.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Bien ora quien bien obra.
La esperanza es el pan de los pobres.
El que da, recibe.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Las damas al desdén , parecen bien.
Papel, testigo fiel.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Dar el consejo y el vencejo.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Donde se pace, que no donde se nace.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.