Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Las arrugas son la tumba del amor
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
La crianza aleja la labranza.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Por el color se vende el paño.
A confite de monja pan de azúcar.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Casa de esquina, para mi vecina.
De tus herederos, sé tu el primero.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Vicio no castigado crece desatado
Quien madruga ojeras tiene.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Si prometes y no das, mal vas.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Campana cascada, nunca sana.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Matar pulgas a balazos.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
No quieras tapar el sol con un dedo.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
A la hija muda, su madre la entiende.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Todo laberinto tiene una salida.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
En todas partes tiene la semana su martes.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.